Reseña crítica sobre las VII Jornadas Internacionales de Historia y Cine
Sin saber muy bien cómo estarían enfocadas y sin tener una perspectiva muy definida de lo que me iba a encontrar, la sorpresa ha sido grata. Aunque el título de estas Jornadas: Los Mensajeros del Miedo, no dejaba muy claro de lo que se iba a tratar, conforme las ponencias se sucedían el tema tomaba forma.
La apertura contó con la ilustrada intervención de Guy Westwell, que nos introdujo de lleno en el tema principal de las Jornadas: el terrorismo y su interpretación en el cine, en concreto en el de ficción y las producciones cinematográficas de Hollywood.
Mostró una serie de paralelismos entre los terribles atentados del 11 de septiembre y su enfoque en las películas posteriores que reflejaron el drama como United 93 o World Trade Center.
Dentro de este amplio ámbito como es el terrorismo, Westwell decidió centrarse en la tortura y el miedo como métodos para aterrorizar a un público muy sensibilizado. Una de las películas en las que se centró fue Rendition en la que a través de distintos personajes nos permite entender las diferentes perspectivas ante las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre y la guerra de Afganistán. Un círculo de eventos y experiencias que responden al miedo.
Saw o Hostel también fueron protagonistas de un análisis exhaustivo en cuanto al terror y el miedo que se provoca en los espectadores. La tortura justificada por el daño producido a los americanos, un hecho tratado como algo común que ya no extraña a nadie, el abuso de una violencia extrema en la pantalla y la lucha de los personajes por sobrevivir en situaciones de riesgo vital. Guy Westwell destacó una analogía con series de televisión americanas exportadas a otros países como España, tales como 24, en la que el uso de la violencia y la tortura son un elemento reiterado e incluso se toma como necesario en la trama de la serie.
El punto común a todos estos films y series de televisión es la falta de explicación o justificación para la tortura, se inflige sin motivo alguno, simplemente como una mecánica.
Todo esto trata de demostrar cómo actúa la racionalidad humana en momentos de pánico. Hay que ser más coherentes a la hora de responder al terrorismo. Esto produce una dialéctica entre Estados Unidos y el resto del mundo, no hay que justificar ni la guerra, ni las capturas, torturas o asesinatos por haber sido protagonistas de uno de los atentados más importantes de la historial.
El máximo objetivo de Hollywood con estas películas es tratar de explicar el miedo que invade Norteamérica y las distintas formas de los seres humanos de responder al terror. Aún así las modas son pasajeras y como todo, también los miedos se van renovando con nuevos temas que pueden aterrorizar a la sociedad.
Esta visión original y novedosa que tuvo Guy Westwell de analizar el cine de ficción y el terrorismo me resultó muy ejemplarizante de todo el proceso de cambio que se está produciendo en un medio tan importante como es el cinematográfico. Una ponencia muy acertada a la hora de mostrar nuevas perspectivas en el análisis del miedo en la sociedad como consecuencia de atentados terroristas y su visión hollywoodiense de los acontecimientos.
También habría que destacar un punto determinante desarrollado en la mesa redonda de Santiago de Pablo y Antonio Sánchez Escalonilla. Se trata de la diferente visión del miedo que existe entre países castigados por el terrorismo de manera continuada y los países en los que este fenómeno se presenta como algo nuevo. Ejemplos como España con ETA o Irlanda tuvo con el IRA son casos en los que la población se acostumbra a convivir con hechos como el terrorismo. En estas sociedades el miedo no consigue apoderarse de forma obsesiva sino que los ciudadanos procuran continuar con sus vidas sin dejar que les invada el miedo y terror. Es cierto que ninguna sociedad está preparada para sufrir acontecimientos como fue el 11-s pero sí que podemos hablar de sociedades más preparadas y menos preparadas para afrontarlo. La ciudadanía estadounidense no estaba preparada para hacer frente a tal drama y el pánico, terror y miedo les invadieron. En España, el dolor también fue el mismo pero nuestra sociedad tiene la capacidad de afrontar mejor estos hechos y no dejarse llevar por el pánico, desgraciadamente la costumbre de los continuos atentados de ETA en el país genera en los españoles una especie de familiarización con estos dramáticos hechos. He querido destacar esta intervención porque me resultó crucial a la hora de relacionar el cine, el terrorismo y la respuesta de las diferentes sociedades de cada país ante ello.
Por último habría que mencionar la ejemplar ponencia de Pierre Sorlin y el terrorismo televisado. Su análisis de los acontecimientos producidos por las Brigadas Rojas en Italia y la atención de la televisión en otra serie de hechos determinantes en la historia fue el tema central de su intervención. Las imágenes que pudimos ver muestran sólo una pequeña parte del drama. La televisión ha sido crucial a la hora de difundir todo lo que ocurre y darlo a conocer a los ciudadanos del país y al resto del mundo. No sólo ya con fin informativo o de denuncia de lo que sucede a nuestro alrededor sino desgraciadamente como medio propagandístico de atentados para que muchos colectivos muestren su fuerza en el mundo y consigan aterrorizarnos.
En cuanto a la visión del conjunto de las jornadas me ha resultado muy formativa, más entretenidas de lo que imaginaba y con un repertorio de profesionales doctos en la materia que dejaban con la ganas de querer saber más y preguntarles más porque tienen tanto que contar y unos conocimientos tan amplios que en una hora por ponencia queda corta para ellos. Esto nos anima a esperar ansiosos el año que viene para poder aprender más de personas como estas que pocas veces podemos encontrar.
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