Entrevista a Rafael J. Álvarez
“No comulgo con el ideario de mi periódico”
Mª CAROLINA RODRÍGUEZ LÓPEZ
Ojos azules saltones y expresivos, vivarachos, de aspecto desaliñado y despeinado y sobre todo, con el ingenio de un entrevistador curtido, así es como se presenta Rafael J. Álvarez, sin pelos en la lengua y dispuesto a ocupar, por una vez, el lugar de sus entrevistados.
Siempre interesado en la entrevista, comenzó su bagaje periodístico en un ámbito totalmente opuesto al que ahora cultiva. El periodismo deportivo radiofónico fue su primera toma de contacto con el medio. Rafael destaca en este campo que “los personajes de deportes son muy buscados y hay que ser muy hábil”. Una de sus anécdotas fue en una rueda de prensa con Schuster cuando, el actual entrenador del Real Madrid, le contestó: “usted no tiene ni idea de fútbol, dedíquese a otro deporte como el balonmano”. Experiencias como esta y muchas otras han convertido a este periodista en un ingenioso entrevistador que consigue, con gran habilidad, sortear las dificultades que cualquier personaje le presente en el desarrollo de su entrevista.
Su modelo a seguir, hasta que según Rafael “dejó de ser periodista”, fue Mercedes Milá. Cuando en los años ochenta la veía en un programa que invitaba a personajes de cualquier ámbito y les entrevistaba. Para él “se trataba de entrevistas fantásticas porque dejaba poco espacio a agujeros y tenía una gran capacidad de repreguntar y de preguntar lo que interesaba a los espectadores”.
Prepara entrevistas de aproximadamente 30 preguntas de las cuales sólo incluye 13 que dan nombre a su sección: Doce más una. Cada sábado, El Mundo publica en su contraportada una de sus entrevistas a personajes de relevancia y actualidad de todos los ámbitos de la sociedad. Entrevistas como la que hizo a Álvaro Pombo, quien se considera homosexual y cristiano, fue muy polémica sobre todo por sus declaraciones acerca de un “cristo heterosexual y nada casto”, lo que generó llamadas al periódico de sectores religiosos y conservadores. Respecto a publicaciones como esta Rafael concreta: “No comulgo con el ideario de mi periódico pero nunca me han tocado ni una pregunta”.
Para elaborar los cuestionarios dedica unas 4 o 5 horas por la noche que es “cuando se encuentra inspirado”. Esto también depende de la complejidad o de la documentación que necesite sobre el personaje. Según Rafael “hay que currarse mucho el cuestionario” que es la clave para una buena entrevista. “Lo que nunca se debería preguntar es qué se siente” y lleva su cuestionario “como red para estar seguro” aunque luego unas preguntas lleven a otras y no siga fielmente las que tenía preparadas. Confiesa que “hay alguna pregunta repetida a varios personajes” y que le da miedo escribir “preguntas tontas”.
Le gustaría entrevistar a Felipe González, Alfonso Guerra o José Luís Rodríguez Zapatero y considera a Ana Pastor, Esperanza Aguirre o Luís Varela como los personajes más planos y que menos juego le han dado a la hora de entrevistar, “hay personajes que no dan juego, y salen en las entrevistas así, tal y como son. Es una forma de conocer al personaje. Si preguntas algo con doble sentido y no quiere o no sabe contestar”.
“Los políticos o están muy seguros de sí mismos o son productos de su equipo de comunicación”, concreta. Tardó tres años en conseguir una entrevista con Esperanza Aguirre, cuenta que a la quinta cuestión tuvo que preguntar a quién estaba entrevistando, si a la representante de la Presidenta de la Comunidad de Madrid o a la protagonista. Según Rafael: “Esperanza tenía un absoluto miedo a salirse del tiesto”.
Otra anécdota se dio con el Abad del Valle de los Caídos al que describe como “una persona muy taciturna, amable y vestido de negro”. Rafael recomienda que la táctica perfecta para hacer preguntas comprometidas a este tipo de personajes estriba en ser amable y usar técnicas como: “usted que se caracteriza por su sinceridad y hablar claro…”, y todo ello orientado para preguntarle al Abad si era un franquista de espíritu.
Admite que “no sabría contestar a determinadas preguntas” y eso es lo que pretende conseguir con sus entrevistados. Para él “este tipo de entrevistas no valdrían para radio ni televisión” y prefiere la prensa porque la radio le pareció más estresante mientras estuvo trabajando en ella.
Inmerso en la búsqueda y preparación de nuevas entrevistas, a Rafael J. Álvarez le esperan todavía muchas noches sin dormir para que cada sábado podamos encontrar en la contraportada de El Mundo la mejor de sus entrevistas.
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